viernes, 6 de mayo de 2011

Uñas con tierra

Hace ya muchos años, recuerdo, mi abuelo, el del campo, solía tener las uñas marrones de la tierra que trabajaba durante el día. No eran manos sucias sino mano de trabajador de la tierra. Hoy caminando me asombré de la cantidad de años que hace que no veo uñas así, en gente que vuelve del trabajo de la tierra rebosando de salud y con hambre bien ganado.

He visto uñas sucias, que es muy diferente, en las manos de mendigos, de chicos pobres que andan en la calle o de mujeres que se ganan la vida injustamente limpiando baños ajenos. De esas uñas sucias hay muchas en nuestro mundo de hoy que ya poco sabe de la relación del hombre con la tierra.


Pocos saben que humano viene del latín humus y que humus no quiere decir el puré de garbanzo que comen los árabes (hummus o hommos) y que algunos judíos sostienen haberlo inventado. Humus en latín quiere decir tierra de la buena, de la fértil  y el ser humano proviene de ella y a ella pertenece. Ya lo dice la Biblia en el relato del Génesis (ver Gn 2:7; ver también 3:19) y también los latinos lo creían y por ello la etimología común a ambas palabras (ver el interesante artículo de Brenda Yenerich). En hebreo antiguo también el hombre y la tierra comparten una misma raíz. El hombre es ADAM (de aquí Adán) y la tierra fértil se llama ADAMAH.

A qué viene todo esto? Al hecho de que yo mismo encarno el alejamiento del hombre de la tierra. Yo mismo soy fruto de este mundo moderno que por tierra solo entiende el polvillo que se amontona sobre la mesa del salón o sobre la pintura del auto estacionado afuera. Este distanciamiento nos ha hecho más injustos con todos y con todo. El cultivo de la tierra es fundamental para que el hombre organice su forma de vivir de acuerdo al ritmo de la naturaleza y no produzca más de lo que necesita para que no haya desechos innecesarios.

De todo esto lo que más me revela es el trato injusto a los más débiles que se amontonan en las ciudades en busca de pan y que solo encuentran basura que llena sus manos.Algo anda mal en todo esto y después nos admiramos cuando la madre naturaleza intenta deshacerse de nosotros porque la ensuciamos y amenazamos el equilibrio de las demás especies. 

Mi inquietud se ha vuelo impaciente. Y por ello busco respuestas. Quizás una de las mas sencillas sea la de volver a la tierra. Tocar tierra y sembrarla me ha hecho bien, me ha alegrado el corazón y me ha hecho sentir parte útil de la naturaleza. Quizás en esto mi abuelo tenía razón!






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